Hay días buenos y malos y los hay también surrealistas. Hay deslumbramientos cotidianos, hallazgos inmediatos que ciegan con fuerza, que me hacen babear, anonadado, sentado en un rincón viendo a los más jóvenes y talentosos escupir maravillas, crear, volar, aterrizar, darse en la madre y reventar,…